jueves, 21 de enero de 2010

Analisis de valores para inversores inexpertos

En el capítulo 11 Graham trata de ilustrarnos en el análisis de valores de un modo simple, comenzando por explicar las tareas de un analista de valores y luego introduciéndonos en el análisis de bonos y obligaciones.

Respecto a este análisis de bonos nos comenta las recomendaciones de cobertura que hace en su libro "Security Analisis", de entre 3 y 7 veces antes de impuestos (entre 2,1 y 4,3 después de impuestos) los beneficios respecto al total de intereses a pagas, dando un ratio más bajo para empresas de concesiones y suministros públicos, medio para ferrocarriles y minoristas y alto para industriales. Esto ha de ser de promedio de los últimos 7 años. Además recomienda hacer también un requisito para el peor año de los últimos 7, aplicando como ratio adecuado unos dos tercios del indicado para 7 años.

Para el análisis de acciones nos recomienda realizar una valoración del valor adecuado u "objetivo" para un valor y decidir a partir de ahí si se compra o no. Aquí nos presenta su famosa fórmula de valoración, la famosa "Fórmula de Graham"

Valor = beneficios x (2 x crecimiento + 8.5)

Es decir, establece como PER correcto para un valor 8,5 más dos veces el ritmo de crecimiento de los beneficios de la empresa. Este ritmo crecimiento de beneficios se refiere al esperado a siete años vista.

Por ejemplo, si a una empresa se le espera un ritmo de crecimiento del beneficio por acción de un 10% anual de media durante los próximos siete años, podemos dar como PER bueno para esa empresa un PER de 28,5. Es decir, podemos esperar que a unos años vista cada acción de esa empresa se acerque a  valer 28,5 veces el BPA (beneficio por acción) actual.

También nos advierte que este método es poco fiable, ya que las estimaciones de crecimiento para las empresas suelen estar siempre equivocadas, pero fallan menos si diversificamos, y otro factor a tener en cuenta son los tipos de interés, pues si sube el rendimiento de los bonos es d esperar que el interés por las acciones decaiga, y si baja el rendimiento de los bonos es de esperar que el interés por la bolsa aumente y los PERs aumenten por lo tanto. Pero adivinar los movimientos futuros de los tipos de interés también es una tarea difícil a siete años vista, así que Graham no lo incluye en su fórmula por impredecible.

Por su parte Jason Zweig nos advierte en sus comentarios al capítulo en contra de empresas que crecen en beneficios a base de aumentar continuamente su endeudamiento, cosa que no puede ocurrir eternamente, o a base de compras de otras empresas y sobre todo a base de ampliaciones de capital. Si una empresa aumenta sus beneficios creciendo también el número de acciones de la empresa, no tendrá un gran crecimiento del beneficio por acción. Igualmente pasa con las opciones sobre acciones emitidas, las cuales se pueden convertir más tarde en nuevas acciones que diluirán el BPA.
Por último nos recomienda buscar valores que hayan incrementado su beneficio por acción al menos un 6% anual de forma sostenida durante los últimos 10 años, y que la empresa tenga una deuda inferior al 50% del capital total.

domingo, 10 de enero de 2010

capítulo 10: El inversor y sus asesores

Poco dice Graham sobre los asesores, pero unas cosas están clara en su opinión, no seguir a asesores que se basen en el análisis técnico o gráfico, no esperar resultados extraordinarios y mostrarse precavidos ante todas las personas, ya se trate de gestores de cartera o de vendedores de valores, que prometan unos beneficios espectaculares.

Y si se es un inversor agresivo se trabajará en colaboración activa con los asesores, pidiendo explicaciones detalladas de sus recomendaciones y actuaciones. Los analistas financieros (anteriormente llamados analistas de valores según Graham), trabajo que graham realizó durante décadas, son las personas que llevan a cabo detallados estudios de valores individuales y realiza comparaciones de diferentes acciones del mismo campo, y Graham nos dice que puede ser interesante confiar en los que trabajan para agencias de intermediación de bolsa para la selección de acciones.

Los servicios de información financiera, tipo Standar & Poor's o Moody's, también los considera útiles, en cuanto a que nos proveen de un gran flujo de información que puede usarse para fundamentar nuestras decisiones, pero Graham nos recomienda no basarnos solo es estas informaciones.

martes, 5 de enero de 2010

noveno capítulo de "El Inversor Inteligente": los fondos de inversión

Acabo de leer el capítulo sobre fondos de inversión (el 9) del libro "El inversor inteligente" de Graham.

Graham no recomienda los fondos de inversión sobre todo porque en su época la mayoría tenía unos costes de entrada muy altos, incluso un 9 %, o eran cerrados al público en general, lo que limitaba también su salida futura si se quería vender.
Pero en los últimos años la cosa ha cambiado y, como nos cuenta Jason Zweig en sus comentarios del libro, actualmente hay pocos fondos cerrados y las comisiones de entrada han bajado lo bastante para ser interesantes, siendo cero en la mayoría de los casos. Aún así las comisiones de gestión para los fondos de bolsa suelen rondar el 1,5% al año del capital, lo que sumado a comisiones de depositario suman un 2% que lima el potencial beneficio del fondo, o al menos nos lima los dividendos.
Los autores también nos recuerdan que batir al mercado es tarea muy difícil, y que no debemos esperar de los fondos que lo hagan sistemáticamente.

Por ello un fondo con comisiones mínimas y que replique lo mejor posible al índice de referencia puede ser lo más adecuado. Los ETFs cumplen estas dos condiciones mejor que ninguno, pero al cotizar como acciones tienen el coste de entrada típico de la compra de una acción y carecen de los beneficios fiscales de los fondos de inversión normales. Esto también debe tenerse en cuenta a la hora de decidirse por uno u otro tipo.